Esta mañana llegó a visitarme mi papá, desayunamos juntos, hablamos de todo, del nuevo Papa, de fútbol, política, en fin…. Obviamente llegó porque me quería saludar y después me dijo: “vengo listo para darle una vueltica al perro” y le dije que yo iría con él, nos reímos, paseamos, nos embarramos los zapatos porque había llovido y el perro se ensució muchísimo, el tiempo pasaba y parecía que ninguno de los dos quería que se terminara el paseo, realmente no parecía algo especial sin embargo FUE MUY ESPECIAL. Después llegamos y debíamos limpiar el perro porque ensuciaría todo, lo limpió y se fue con una venia en gesto jocoso pero significativo.


Ahora que estoy solo me quedé pensando que la vida es tan simple y que cada momento es tan especial, de verdad disfruté mucho su compañía y le doy gracias a Dios por tenerlo vivo, fuerte, enérgico, alegre a sus 73 años. 
Hoy veo como la vida da la vuelta, cuando estaba niño, el me esperaba porque quería ir al baño en la mitad del partido de futbol o cuando ya estaba todo listo para salir a mi me faltaba algo, era más torpecito en mis cosas y no era capaz de hacer algunas cosas y él era paciente, me esperaba y me ayudaba….ahora es al contrario, soy yo quien debe tener paciencia, ayudarlo y esperarlo.


Lo que más me gusta de todo esto es haber tomado la decisión un día en mi vida de ser LIBRE, de tomar el control de lo que hago y trabajar para mi para poder hacer lo que quiero y poder decir: Papi….esperame que yo voy con vos a pasear el perro y nadie me puede decir que no puedo.

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